martes, 22 de noviembre de 2011

Me cansé de andar sin rumbo...


Dejé el pasado atrás con una firme decisión, se acabó el maldito juego de traidores y traicionados, de máscaras de falsedad e intereses, se acabó de tonterías. Se acabó de ser bueno y malo. Me cansé.
Fue difícil, no lo voy a negar, pero así tenía que ser. Sabía que tenía mucho que perder aunque confiaba en lo mucho que iba a ganar en mi vida, en mi familia, en mí mismo. Hundido en la tristeza pero con el apoyo de quienes me quieren; cerca estuve de tomar decisiones tan vitales como erróneas, y menos mal que no lo hice, menos mal que decidí no darle la espalda al pasado, condicionando lo que hoy soy y lo que hoy vivo. Menos mal que el mordisco fue el correcto... Me sentía como quien exilia a la más absoluta soledad en busca de sí mismo.
Marqué a tinta en mi piel aquel punto de inflexión, aquella revolución interior necesaria, el inicio de mi nueva vida. Esta luna única, mi luna. El momento en el que, sin saberlo, decidí encontrarme contigo, conocerte, entregarme a ti y amarte el resto de mi vida, para darle a ésta el rumbo que no encontré antes de que el cansancio se hiciese conmigo…


2 comentarios:

  1. Preciosa entrada. Escribes muy bien.

    Intenso significado de un símbolo. De un mundo. De un todo, quizás.

    Gracias por mostrármelo.

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  2. Estupendo estilo.

    Un momento clave, una decisión que marca un antes y un después.

    Gracias por enseñarnos un trocito de tu mundo interior...ne siento honrada y contenta.

    Un beso, Alberto. Sigue escribiendo!

    R

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